¡Hola compañerx¡ En línea a lo trabajado en la entrada anterior, seguiremos con el autismo. ¿Cómo se trabaja en el aula?
Para los maestros, encontrar entre sus niños a alumnos con autismo supone un reto personal y profesional, y al mismo tiempo, puede suponer para los demás compañeros una oportunidad de enriquecerse y convivir con una persona diferente, de la que aprender y con la que entender la diversidad con que se encontrarán en el futuro en sus relaciones personales y sociales.
La intervención en el aula
Los niños diagnosticados de TEA se encuentran dentro del grupo de alumnos con necesidades educativas especiales permanentes (NEE), lo que significa que precisan de una metodología adaptada y, en la mayoría de casos, refuerzo escolar y adaptación del currículo.
Los objetivos principales de la intervención educativa en un niño con algún tipo de autismo son:
La mejora de su conocimiento social y habilidades comunicativas, así como la consecución de un mayor un mayor control de su comportamiento y una conducta los más adaptada posible al entorno.
Enseñarle el concepto o la habilidad para realizar una determinada tarea.Entrenarle en su uso de manera adecuada, funcional, espontánea y normalizada.
La intervención educativa ha de tener en cuenta el desarrollo de, entre otras, las siguientes dimensiones básicas:
1. La identidad y el autoreconocimiento.
2. Las capacidades de relación social.
3. Las funciones comunicativas.
4. Las competencias de anticipación.
5. Los procesos de generalización de las conductas aprendidas.
No se debe olvidar que todas estas dimensiones están ya integradas en el currículo, por lo que la labor del docente consiste en adaptarlas a cada niño con TEA a través del diseño y puesta en marcha de actividades caracterizadas por estrategias mediadoras y comunicativas, utilizando los aprendizajes escolares.
Fuente:
Virgili, M.E. (2014) Trastorno del espectro autista. Universidad Internacional de Valencia.

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